NICANOR, EL MUSCULOSO DEL BARRIO
Nicanor tenia 48 años,
Siempre había tenido la esperanza de que un día él retirase esos tirantes al pasar frente a mi balcón. cada vez que lo veía provocaba en mi tal excitación que mi verga duplicaba rápidamente su tamaño y palpitaba fuertemente.
Cuando él entraba en su casa yo permanecía en mi balcón con la esperanza de verlo salir y observar aquel hermoso pecho velludo y musculoso frente a mí. un día menos pensado estaba yo en mi balcón como siempre para verlo pasar y ¡sorpresa! nicanor bajó los tirantes de su apretado vestido frente a mí dejando ver un enorme tórax musculoso y perfecto, dorado por el sol, unas carnudas tetas tan enormes que parecian más bien dos globos de carne pegados sobre su hermoso pecho, tenia vellos negro!s y grises lo que le daba un tono muy suave y delicado, sus piernas eran fuertes y poderosas, sus muslos sólo se mostraban hasta la mitad pero se percibía su enorme fortaleza, entre ambas piernas surgía una gigantesca montaña que su diminuto y apretado vestido de lycra no podía ocultar, se veía perfectamente la silueta formada por sus enormes huevos y una poderosa verga que terminaba en una gigantesca cabeza que muchas veces, cuando él pasaba frente a mi balcón, noté quería escapar de aquel apretado vestido, dándome a demostrar que él también se interesaba por mí.
Aquel día él se detuvo frente a mi balcón, me miró con cariño regalándome una dulce sonrisa y yo pude observar claramente su enorme verga dibujada en su apretado uniforme de gimnasta.
�?l de seguro notó que mi verga estaba dando fuertes pulsaciones provocada por la poderosa erección y excitación que yo sentía al ver semejante imagen de macho provocativo frente a mí. aquella noche casi no dormí de la emoción, ya est!aba a un paso de conseguir al hombre que siempre había deseado! , ya casi podía sentir su pecho entre mis brazos, el rico olor a macho en mi nariz, podría tocar aquellas inmensas tetas musculosas, acariciar sus poderosos muslos y lamer con todas mis ganas aquella hermosa verga que todos los días veía dibujada en su pantalón.
Era el sueño de mi vida y lo iba a realizar. La siguiente tarde, a la misma hora, al pasar frente a mi balcón nicanor se sacó sus tirantes dejándolos caer hasta la altura de su ombligo. allí estaba en todo su esplendor ese bello torso musculoso y dorado, nicanor me mostró su polla erecta debajo del uniforme y agarrando sus huevos con su mano derecha me los ofreció, con un leve movimiento de su cabeza me indicó que bajara y con el dedo índice de su mano izquierda me dijo que me esperaba en la vieja casa abandonada al final de la calle.
Presuroso y lleno de emoción salté las gradas y me dirigí al encuentro con el hombre más deseado de mi barrio, el muchacho que desde que estabamos en el quinto año del colegio había sido elegido como el chico mejor desarrollado y el más famoso de la escuela, era perfecto y yo lo deseaba. corriendo me dirigí a la vieja casona abandonada de la esquina de la calle y allí estaba él sentado en la varanda. estaba hermoso, perfecto, con todo su espléndido tórax al descubierto.
Al verme sonrió y cruzando sus poderosas piernas por detrás de mi culo, me atrapó y me atrajo desesperadamente hacia él. coloqué mis manos sobre sus hermosos muslos velludos y estaba tan cerca de la enorme protuberancia entre sus piernas que casi podía morder aquella inmensa verga que estaba luchando por salir de aquel pequeño pantalón que le apresaba. metí mi rostro entre sus enormes tetas carnudas y saboreé el sudor que aun quedaba en su pecho de pelo gris y negro, tenia un sabor ácido y un olor muy suave y dulce.
Acaricié aquellas tetas con placer, mientras con el pulgar de mi mano derecha tocaba y masajeaba sus tetillas ya puntudas. nicanor gemía de placer, mientras yo besaba aquellas tetillas y pasaba mi lengua repetidas veces, luego las mordí y pasando mi bigote por ellas, provoqué que él soltara un ardoroso quejido. nicanor me levantó el rostro y me beso apasionadamente, acarició mis mejillas y mordisqueó mi cuello.
Más abajo nuestras vergas se rozaban una con otra a través del movimiento de nuestros cuerpos enlazados, al fin había llegado el momento, el hombre más macho y deseado del barrio era sólo mío, estaba entre mis brazos.
Con ansias de tocar aquel monstruo que crecía ante mis ojos, metí mi mano por debajo de su estrecho pantalón de lycra y me tope con una monumental masa de huevos que permanecía apresada por un diminuto suspensorio el cual ya casi no resistía su poderoso contenido.
Hacia rato ya, había escapado de él como serpiente que quiere salir de su guarida, un largo y grueso tronco que hasta se podía pensar que los ejercicios que nicanor hacia para ejercitar su cuerpo, habían contribuido a engrosar y creado músculos en su verga. era enorme, terminaba coronada por un inmenso hongo rojo púrpura que ya casi se podía observar desde fuera de su pantalón.
Pasé mi mano por toda esa belleza para sentirla en todo su esplendor, con mi pulgar masajeé el borde de su enorme glande mientras que con mi dedo índice acariciaba suavemente el frenillo de este. pude sentir en mi mano por primera vez el precum de mi macho deseado. nicanor gozaba y agarraba mis huevos con emoción.
Desesperado y sintiendo mi verga golpeando en su barriga, me la sacó del pantalón y lamió con gran ternura toda su cabeza hasta sentir el líquido que ya se derramaba de ella. lo recogió con su lengua, la cual pasó por todo el glande y con su hermosa barba bien recortada, me acarició el borde de este, permitiéndome sentir un momento glorioso.
Continuamos sobándonos y besándonos por largo rato, mientras nuestras vergas se zurraban más abajo. nicanor me dijo que todos los sábados su esposa salía a trabajar como voluntaria en el hospital del niño y!que no regresaba a casa hasta el medio día del domingo. por lo tanto me advirtió que me esperaba a las 7 en punto de la noche en su residencia.
Pasaron varios días y nicanor continuó bajando sus tirantes frente a mí y mostrándome su enorme instrumento erecto, mientras yo contaba las horas para nuestro gran encuentro sabatino.
Llegado el día, nicanor me llamó por teléfono a las 6:30 de la tarde avisándome que su mujer ya había salido para el hospital, como complemento me avisó que me dejaría la puerta abierta, que era sólo empujarla y entrar y que él estaría esperándome en su recámara.
Y así fue, llegué a su casa a las 7 en punto como pactado. empujé la puerta y tranqué, me dirigí presuroso hacia su habitación y allí estaba tendido en su cama cual largo es todo ese bello cuerpo musculoso.
Me estaba esperando con sus fuertes piernas abiertas y en medio de ellas surgía la más hermosa torre de marfil que me halla podido imaginar. era gigantesca y muy gruesa, estaba erecta, perfecta y muy recta.
Culminaba en un bello y gigantesco sombrero napoleónico color púrpura que parecía más bien una enorme manzana mordida hasta la mitad. rápidamente me quité mi camiseta y mis bermudas, mientras nicanor moviendo su enorme verga en dirección a su velludo pecho me invitaba a acercarme a él rápidamente.
Cuando me zafé mi calzoncillo, nicanor mostró una enorme sonrisa de satisfacción por lo que estaba observando. me metí entre medio de sus velludas piernas y acaricié suavemente sus robustos muslos para sentir todo el poder de mi macho deseado, coloqué mis manos debajo de su inmensa masa de huevos que colgaban debajo de la torre, a manera de campanas que llamaban a todos los creyentes al culto.
Sentí el calor de su prepucio y metí mi cara en aquella selva de pelos negra y gris de donde nacía la enorme torre. pasé mi lengua por el borde de su glande mientras acariciaba sus huevos. nicanor me masajeaba suavemente el prepucio y acariciaba la parte baja de mi culo.
Me tomó con sus fuertes brazos y me sentó en sus bellos muslos, coloqué mis manos sobre sus enormes tetas musculosas y besé aquel enorme pecho velludo. lamí sus tetillas y pasé mi verga en medio de las dos tetas.
Nicanor gritó de la emoción, mientras su polla me golpeaba por debajo de mis testículos y me acariciaba la parte baja del culo, era un movimiento placentero.
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