Sergio volvió de la uni con dolor de cabeza, pero satisfecho. El ultimo examen del trimestre no le había salido mal, pero 4 horas seguidas le parecían excesivas. Aún con el par de años que llevaba en la uni aun no se acostumbraba. De modo que al llegar a casa comenzó a preparar la bolsa del gimnasio, que era algo que le despejaba la cabeza bastante y le hacía olvidarse momentáneamente de los problemas cotidianos.
Tras prepararse un batido de proteína para tomarlo nada mas acabar las pesas, recogió la ropa que necesitaría. Dudó bastante entre una camiseta de manga corta y una de tirantes. Aun le daba algo de corte mostrar demasiado. Incluso habiendo ganado ya algo de músculo, no era ni de poco a lo que aspiraba. Medía 185 y pesaba
Porque Sergio tenía una fascinación con los músculos. Era algo que tenía desde los 12 años. Músculos en dibujos, en actores, en gente de la calle, en Internet (sobre todo eso último) le excitaban especialmente. Eso podría ser un gran riesgo, yendo a un gimnasio lleno de gente cachas. Pero casi siempre controlaba las partes bajas para que no lo pusieran en evidencia. Obligándose a si mismo a no mirar mucho tiempo seguido o a mirar al techo/suelo. El caso es que los tíos cachas le ponían muy cachondo. Cuanto mas grandes y definidos mejor. Y si tenían venas sobresalientes en los brazos aun mejor. Y por supuesto si el paquete era grande pues mejor aun. Supongo que a estas alturas no es necesario decir las inclinaciones sexuales de nuestro protagonista.
Llegó al gimnasio en nada de tiempo, estaba muy cerca de su casa, y cruzó las puertas igual que todos los días (iba 5 días por semana).
“¡Buenas!”
Pero su saludo no tuvo respuesta. En la mesa de la entrada, donde siempre estaban uno de los dos monitores del gym/spinning/aerobic… no había nadie. Ni Iñigo, ni Jose, que así se llamaban los dos dueños del gym. Bueno, tampoco era algo tan raro. A veces estaban en el almacén, o en la sala de musculación ayudándole a alguien nuevo o no tan nuevo.
No era un Gimnasio muy grande. El vestuario de chicos (al lado estaba el de chicas y en medio la sauna) era una habitación cuadrada de unos 15m x25m. Con bancos y baldas en 3 paredes y en la otra pared estaban unos lavamanos con espejos y la puerta a la sala de duchas. Esa era una zona un tanto curiosa, por lo menos a ojos de Sergio. Constaba únicamente de una pared con ganchos para dejar toallas frente a otra pared con cabezales de duchas seguidos. 6 en total, sin separaciones intermedias. Vamos, que todo el mundo podía ver todo. Algo que aunque luego le proporcionaba a Sergio alguna que otra fantasía en casa con la que machacársela, en el momento de ducharse con alguien tenía que hacer uso de todo su control para no empalmarse ahí mismo. Cosa que en ocasiones, no conseguía y tenía que salir escopetado del sitio para que no le viesen el rabo mirando al techo. Lo cierto es que estaba tan metido en el armario que podría visitar Narnia si quisiese. En varias ocasiones había deseado que alguno en el gym (sobre todo los mas buenorros) fuese del mismo “estilo” que él. Pero nunca captaba nada.
Dejó el carnet en la mesa donde había ya un par mas y girando a la izquierda (a la derecha estaba la sala de musculación) se dirigió a los vestuarios. Allí se encontró cambiándose a un chaval con el que hablaba a menudo. Se llamaba Juan. Era rubio oscuro de ojos oscuros y de solo un par de años menos que Sergio. Sin embargo aun siendo bastante mas bajo, solo pesaba
“¡Epa!”
“¿Ey tío que tal?”
“Pues ya ves, aquí a darle un poquillo”
“Yo también acabo de llegar.”
“Poca gente ¿no?” señaló Sergio hacia los otros bancos donde solo había 3 mochilas mas.
“Pues si. Debe ser porque ya es un poco tarde” respondió Juan encogiéndose de hombros. Y es que ya eran las 8 de la tarde.
Cuando ya estaban los dos vestidos con camisetas de manga corta (en uno mas ajustada que en otro)y pantalones cortos se dirigieron juntos hacia la sala de maquinas/pesas. Pasaron al lado de la mesa de la entrada pero los carnets seguían ahí, aun no los habían recogido.
“No he visto a José o a Iñigo al entrar.”
“Yo tampoco”
Pero no le dieron mas importancia y entraron en la sala de musculación. Allí se encontraron con las otras tres personas que había allí. En la zona de piernas, haciendo sentadilla con un peso ridículamente enorme, estaba Igor. Un chico nacido en Rumania pero que había pasado toda su vida allí. Tenía un físico de culturista, aunque a él lo que le interesaba era el rugby. Era poco hablador y Sergio evitaba estar cerca de él todo lo posible. Con alguien asi, una miradita podría provocarle un espectáculo en las zonas bajas. Y encima, además de grande, definido.
Al fondo, calentando hombros, estaba un chico llamado Ander. No era especialmente grande, pero muy definido y siempre llevaba unas camisetas superajustadas, parecían una segunda piel. Sergio esperaba en cualquier momento que reventara las mangas y se juraba a si mismo que en caso de que ocurriese, aunque se le empalmase de tal forma que no se pudiese ocultar, lo vería. Con decir que se le notaban los 6 abdominales con la ropa puesta…. Además, para Sergio era uno de los chicos mas monos del gym (hablando de la cara). Tenía el pelo negro y los ojos muy oscuros, algo rasgados, y siempre sonriente.
Por último, en la zona de cardio y con cara de duda, estaba Pablo. Acababa de cumplir los 18 (con lo que Sergio ya no se sentía culpable al echarle el ojo de cuando en cuando) y aunque no era muy grande ni muy definido se veía fuerte, algo recortado y en camino de ponerse muy bueno (además tenía un hermano mayor que a veces iba también y menudo cuerpo el hermanito). En alguna que otra ocasión le había comentado a Sergio que se había puesto buenos brazos (cosa que le hizo mucha ilusión oir). Sergio enseguida apartó de su mente que los 4 tios que mas morbo le daban del gym estaban alli.
“Ey”
“¿Qué tal?”
“Hum, estoy en duda. No se si hacer cardio. Es que me toca pierna además de hombro y cuando haces pierna…”
“Ya… Bah, no te preocupes. Ya estás suficientemente definido por ahora. ¿No estabas en rutina de volumen este mes?”
“Si bueno, es por no perder abdominales” dijo mientras se levantaba un poco la camiseta para enseñar los cuadraditos.
“¡Que cabroncete, restregándomelos por la cara!” Sergio le dio un empujón sonriente “A mi me están saliendo ya, ya veras enseguida como estaré.”
“A ver si te pones como Hulk.” Respondió Pablo sonriente mientras se acoplaba a Ander en la zona de hombro.
“Pues nostaría mal.” Comentó Sergio.
“Ya, pues cuando sepas como, compártelo conmigo, ¿vale?” bromeó Juan.
“Jajaja. Oye, ¿qué te toca hoy?”
“Espalda y bíceps. ¿Y a ti?”
“Ouch… hoy vas a acabar con los brazos… Yo tríceps y bíceps.”
“Genial, en bíceps voy a necesitar ayuda si tengo espalda delante.”
“Vale.”
Y con eso, Juan se puso ha hacer dominadas en una barra y Sergio (intentando no mirar como se flexionaban los brazos de su compañero) fue hacia una de las poleas a hacer tríceps. Decidió concentrarse en el ejercicio en lugar del enorme rumano al que veía por el espejo haciendo sentadilla.
Jodeeeeeeer….. que cuadriceps tiene… mira que patorras… ¡oh no!
Sintiendo movimiento por ahí abajo, despejó la mente y se concentró en lo suyo. Mientras estiraba tras la primera serie de ese ejercicio ocurrió algo inesperado. Se fue la luz. Lo curioso de aquel gimnasio es que no tenía ventanas, todas las paredes eran de espejo. Pero tenía una potente iluminación por fluorescentes que nunca había fallado hasta entonces. También tenía un sistema de acondicionamiento de aire, por lo que la falta de ventanas nunca los había molestado demasiado. Hasta entonces.
“Vaya, siempre tiene que haber una primera vez…”
“¡Ey! ¿quién me ha tocado el culo?”
“¡Mas quisieras, cabronazo!”
“¡jajajaa…!”
Sergio se sonrió para si mismo al oír las bromas. El caso es que notó un olor extraño en el ambiente, y al dar dos pasos tropezó con algo y cayó al suelo cual largo era, golpeándose la cabeza con el suelo. En ese momento en el interior de su cabeza también lo vio todo negro.
De pronto volvió la luz y sacudiéndose la cabeza, aturdida por el golpe, se puso de pie. Al fijarse bien se dio cuenta que no era el único que se había caído al suelo, lo cual le consoló un poco (mal de muchos….). Juan se había resbalado de la estructura de hacer dominadas y se frotaba la cabeza. Ander se frotaba el pie, pues le había estado ayudando con unas mancuernas a Ander para hacer hombro y éste se la había soltado encima. Igor había tenido mas suerte. Estaba haciendo un estiramiento de pierna ya tumbado en el suelo, con lo que no se hizo daño. Aunque si que parecía confundido por algo. Sergio decidió pasar del tema (y de mirar a Igor, por si acaso se le inflaba en paquete) y volvió a su polea. Le puso
Lo curioso es que la semana anterior había hecho ese mismo ejercicio (estaba en su tabla del mes) y le había costado mucho hacerlo con
Que guay, ya puedo subir a
Tras decidirse, aumento el peso a casi el doble de lo que ya tenía y comenzó el ejercicio de nuevo. La primera repetición le costó un poco, pero la segunda ya no tanto. Para la 5ª estaba asombrado. Era como si tuviese el peso de antes, ¡no le costaba nada!
No me lo creo… ¿estará fumándose alguien un porro y estoy flipando con el humo?
Tras terminar esa serie se volvió a frotar los tríceps y esa vez…
¡Wow! ¡Si que están hinchados! ¡Mola!
Tras un vistazo rápido al resto (estaban concentrados a lo suyo) se acercó a una pared de espejo y subiéndose la manga, flexionó el tríceps. Lo que vio lo dejo algo asombrado.
Será cosa de la luz, pero no solo parece hinchado al tocar, ¡se ve hinchado! Como si estuviese mas grande… ¡Es genial!
La verdad es que hasta parecían que llenaban algo mas la manga de la camiseta. Iba a comprobar el otro, pero no quería parecer presumido, mirándose al espejo tanto tiempo (le daba corte que le viesen posando). De todos modos miró al resto a ver que hacían por si acaso. Igor estaba poniendo al press de pierna mas discos enormes de peso (mas de lo habitual… en él), pero bueno…
Tiene las cachas para levantarlo… ¡no! No mires….
No quiso pensar que parecía que tenía las piernas mas “gruesas” que antes. Aunque como siempre estaba enorme, ¿cómo saberlo?
Juan se estaba poniendo discos atados a una cuerda colgados de su cinturón para darle mas esfuerzo en la dominada.
Es curioso que ya tenga los brazos hinchados… estooo, mejor dejo de mirarle….
Ander y Pablo ya estaban haciendo ejercicios de hombro distintos, aunque se sorprendió que Pablo usase para hombro el mismo peso que él. Aunque…
Bueno, parece que va cogiendo forma, se está poniendo grande.
Fue entonces cuando notó que el estado morcillón de cierta parte de su cuerpo peligraba a otra fase. Así que dejó el espejo y apartó al resto de personas de su mente. Cogió y puso
“La hostia….” Comentó en voz alta. Sin preocuparse de quien le pudiera estar mirando, se arrolló las mangas hasta los hombros y flexionó los tríceps en el espejo. Truco de la luz o no, parecían mas grandes.
“jodeeerr…. Que pasada” murmuró en voz baja. DE hecho hasta sus antebrazos estaban hinchados de una forma que no perecía posible. Parecían bastante mas grandes que antes. Aunque en general, parecía un poco mas grande todo él.
Je, eso si que es un efecto de la luz. Como si me fuese a poner mas ancho todo yo como por arte de magia… aunque juraría que los brazos si lo están.
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