No soy una persona que utilice demasiado el ascensor, me gusta subir y bajar escaleras habitualmente, además tengo cierto miedo a los espacios cerrados, vamos que soy un claustrofobico diagnosticado.Pero por desgracia, aquel día no tuve mas remedio.
En la oficina me dijeron que tenia que irse a buscar a la central una documentación que el Jefe había de firmar esa misma tarde. Y me enviaron a la central.
No es la primera vez que iba, cada dos o tres meses voy, pero siempre me tienen la documentasen preparada y no hace falta que suba yo hasta el piso del departamento.
Pero como parece que ese día no tenia mucha suerte, me toco subir a aquel piso fatídico. Y nada mas que al vigésimo piso. Me esperaba una tortura encerrado.
No tenia otro remedio que respirar y empezar a pensar en todas las técnica de relajación que mi psiquiatra me había enseñado. Respira profundo cierra los ojos, y piensa en un gran valle, con una brisa que te da en la cara y el Sol brillante en tu rostro. Eso alguna vez me ha funcionado. Pero no creía que esta vez también me fuera de utilidad, pensando además que el ascensor de aquel edificio era relativamente pequeño y por tanto como si de una tumba para mi se tratase. Que día mas desgraciado.
Me dirigí a las puerta inhale algo de aire y me decidí a apretar el botón de llamada del ascensor. Aquel descenso desde el piso 15 era diabólico, solo hacia que recordarme mi triste destino. Y la empecé a oír los acordes de aquella música "maravillosa" y "taaannnn relajante" de ascensor. Mi tumba acaba de llegar. Las puertas se abrieron y tuve que dejar salir a los viajeros.
Cerré los ojos y me arme de valor para dar el primer paso. Que ganas tenia de subir solo pero viendo lo mal que iba ese día, no había de tener suerte ni en eso. Yo con mis ojos cerrados y de espaldas no me había fijado que detrás de mi había alguien mas.
- Buenos Días ¿A que piso vas?. Escuche detrás de mi.
- Buenas, al 20, gracias.
- Ok, yo voy un poco mas arriba, al 22.
Oí como el acompañante había apretado los dos pisos para subir. Y inmediata mente después se cerraban las puertas de esa tumba elevada. Había de abrir los ojos y girarme, si se volvía a parar y entraba alguien mas, pensaría que no estaba en mis cabales, estando de espaldas en un ascensor. Así que me gire y abrí los ojos.
Algo me cegó, no se que fue, bueno ahora si lo se. Frente a mi dandome la espalda, se encontraba con una espalda que no cabía en esa ascensor. Que majestuosidad, que anchura, siempre he apreciado sobremanera a aquellas personas que tienen la voluntad de llevar sus cuerpos al máximo desarrollo muscular. Pero su caso era inimaginable. Yo diría que entre las paredes laterales del ascensor y sus hombros no habría quizás mas de varios centímetros.
La espalda era lo primero que vi pero mi alucinación continuaba, sus brazos eran como dos torres, su camisa estaba a punto de estallar, y encima en pleno verano aquellos brazos dejaban verse en todo su magnifico esplendor muscular. Y en cuanto baje la mirada, dos torres gemelas sujetaban aquel espécimen sacado no se de que comic hiperdesarrollado. Me sentía como si una noche tumbado en el suelo decides contemplar una noche estrellada, te embriaga una sensacion de indiferencia y misera ridiculez ante la majestuosidad del Cosmos, pues esa misma situación y sensación, la tenia tras aquel monstruo de la naturaleza. Y no sin sorpresa mayor, que su piel era bronceada y oscura, es decir, tenia a un negro descomunal encerrado conmigo en aquel habitáculo. Empezada a tener los primeros sudores fríos de asfixia y claustrofobia, pero en ese momento tenia serias duras, si era por el hecho de estar encerrado o estar ante la presencia de aquel Dios Nubio.
-Perdona casi te estoy dejando sin espacio. Pero no puedo evitarlo. -Decía señalándose a si mismo, como mostrándose en todo su esplendor.
- Tranquilo, no me molesta, además bajas primero. Tu necesitas mas que yo. ya veo.
- Bueno tu tampoco eres un alfeñique. jejeej.
Vaya que curioso, si es cierto, no soy una bestia parda, como la que tenia enfrente de mi, pero tampoco soy un tío delgado, llevo mi tiempo asintiendo al gym y siempre he querido estar cachitas, pero nunca nadie se había fijado en mi, como para decirme algo así. Que comentario mas curioso.
- Gracias.- Le dije con la cara enrojecida.
- Tranquilo es habitual que la gente se sorprenda que la halaguen, estoy tan cansado que lo hagan conmigo que creo que a los demás también les debe gustar que les digan cosas bonitas, no crees¿
- Claro, por supuesto.
Vaya empezaba a relajarme, su voz me daba buenas vibraciones. Entonces algo en el exterior hizo saltar mi alarma interior. Un ruido muy poco mecánico se escucho en la lejanía y el ascensor empezó a temblar.
- Mierda, esto no me gusta. Creo que se acaba de estropear el ascensor.- Comente.
- No creo, estos ascensores modernos, son muy seguros.- Decía el compañero.
- Si pero siempre puede haber algún fallo mecánico o humano, y cada día en las noticias de alguna forma u otra, no hacen mas que hablar de la negligencia.
Los dos sabíamos a ciencia cierta que aquello no iba bien. Y daba la sensación que no seria una jornada fácil. Aquello era la puntilla ya, encerrado. El ascensor había quedado bloqueado. Tras las paredes de aquel habitáculo no se oía nada, nadie sabia que nos habíamos quedado encerrados. Mi primer impulso fue sacarme el móvil.
- Vaya que raro, ya me extrañaba a mi, que cuando mas necesitas un aparato este se quede sin cobertura, es de lo mas habitual..- Dije en voz alta.
- Si tío, están tan bien hechos que no sirven para nada. Por eso no acostumbro a llevar eso encima.
Estupendo y ahora incomunicados. Quizás el interfono funcionase. Eso pensé.
- Anda tío, tu que lo tienes mas cerca, da le a la tecla de aviso de alarma y da parte que yo no llego.
- Carlos.
-¿Perdón?
- Tío, no. Carlos.
- Ah, disculpa. Te llamas Carlos. Ok, encantado. Yo Raul, pero te agradecería que apretases el botón y así nos sacaran de aquí.
- Encantado Raúl, ahora lo hago, pero no te preocupes que nos sacan de aquí enseguida.
- ¿Operadora?.- Hablaba Carlos mientras apretaba el aviso de alarma, pero el interfono no daba respuesta.- Vaya que raro parece que tampoco funciona.
Se estaba cumpliendo mi peor pesadilla, encerrado en un ascensor y sin que nadie conociese la noticia.
FIN 1ª PARTE
En la oficina me dijeron que tenia que irse a buscar a la central una documentación que el Jefe había de firmar esa misma tarde. Y me enviaron a la central.
No es la primera vez que iba, cada dos o tres meses voy, pero siempre me tienen la documentasen preparada y no hace falta que suba yo hasta el piso del departamento.
Pero como parece que ese día no tenia mucha suerte, me toco subir a aquel piso fatídico. Y nada mas que al vigésimo piso. Me esperaba una tortura encerrado.
No tenia otro remedio que respirar y empezar a pensar en todas las técnica de relajación que mi psiquiatra me había enseñado. Respira profundo cierra los ojos, y piensa en un gran valle, con una brisa que te da en la cara y el Sol brillante en tu rostro. Eso alguna vez me ha funcionado. Pero no creía que esta vez también me fuera de utilidad, pensando además que el ascensor de aquel edificio era relativamente pequeño y por tanto como si de una tumba para mi se tratase. Que día mas desgraciado.
Me dirigí a las puerta inhale algo de aire y me decidí a apretar el botón de llamada del ascensor. Aquel descenso desde el piso 15 era diabólico, solo hacia que recordarme mi triste destino. Y la empecé a oír los acordes de aquella música "maravillosa" y "taaannnn relajante" de ascensor. Mi tumba acaba de llegar. Las puertas se abrieron y tuve que dejar salir a los viajeros.
Cerré los ojos y me arme de valor para dar el primer paso. Que ganas tenia de subir solo pero viendo lo mal que iba ese día, no había de tener suerte ni en eso. Yo con mis ojos cerrados y de espaldas no me había fijado que detrás de mi había alguien mas.
- Buenos Días ¿A que piso vas?. Escuche detrás de mi.
- Buenas, al 20, gracias.
- Ok, yo voy un poco mas arriba, al 22.
Oí como el acompañante había apretado los dos pisos para subir. Y inmediata mente después se cerraban las puertas de esa tumba elevada. Había de abrir los ojos y girarme, si se volvía a parar y entraba alguien mas, pensaría que no estaba en mis cabales, estando de espaldas en un ascensor. Así que me gire y abrí los ojos.
Algo me cegó, no se que fue, bueno ahora si lo se. Frente a mi dandome la espalda, se encontraba con una espalda que no cabía en esa ascensor. Que majestuosidad, que anchura, siempre he apreciado sobremanera a aquellas personas que tienen la voluntad de llevar sus cuerpos al máximo desarrollo muscular. Pero su caso era inimaginable. Yo diría que entre las paredes laterales del ascensor y sus hombros no habría quizás mas de varios centímetros.
La espalda era lo primero que vi pero mi alucinación continuaba, sus brazos eran como dos torres, su camisa estaba a punto de estallar, y encima en pleno verano aquellos brazos dejaban verse en todo su magnifico esplendor muscular. Y en cuanto baje la mirada, dos torres gemelas sujetaban aquel espécimen sacado no se de que comic hiperdesarrollado. Me sentía como si una noche tumbado en el suelo decides contemplar una noche estrellada, te embriaga una sensacion de indiferencia y misera ridiculez ante la majestuosidad del Cosmos, pues esa misma situación y sensación, la tenia tras aquel monstruo de la naturaleza. Y no sin sorpresa mayor, que su piel era bronceada y oscura, es decir, tenia a un negro descomunal encerrado conmigo en aquel habitáculo. Empezada a tener los primeros sudores fríos de asfixia y claustrofobia, pero en ese momento tenia serias duras, si era por el hecho de estar encerrado o estar ante la presencia de aquel Dios Nubio.
-Perdona casi te estoy dejando sin espacio. Pero no puedo evitarlo. -Decía señalándose a si mismo, como mostrándose en todo su esplendor.
- Tranquilo, no me molesta, además bajas primero. Tu necesitas mas que yo. ya veo.
- Bueno tu tampoco eres un alfeñique. jejeej.
Vaya que curioso, si es cierto, no soy una bestia parda, como la que tenia enfrente de mi, pero tampoco soy un tío delgado, llevo mi tiempo asintiendo al gym y siempre he querido estar cachitas, pero nunca nadie se había fijado en mi, como para decirme algo así. Que comentario mas curioso.
- Gracias.- Le dije con la cara enrojecida.
- Tranquilo es habitual que la gente se sorprenda que la halaguen, estoy tan cansado que lo hagan conmigo que creo que a los demás también les debe gustar que les digan cosas bonitas, no crees¿
- Claro, por supuesto.
Vaya empezaba a relajarme, su voz me daba buenas vibraciones. Entonces algo en el exterior hizo saltar mi alarma interior. Un ruido muy poco mecánico se escucho en la lejanía y el ascensor empezó a temblar.
- Mierda, esto no me gusta. Creo que se acaba de estropear el ascensor.- Comente.
- No creo, estos ascensores modernos, son muy seguros.- Decía el compañero.
- Si pero siempre puede haber algún fallo mecánico o humano, y cada día en las noticias de alguna forma u otra, no hacen mas que hablar de la negligencia.
Los dos sabíamos a ciencia cierta que aquello no iba bien. Y daba la sensación que no seria una jornada fácil. Aquello era la puntilla ya, encerrado. El ascensor había quedado bloqueado. Tras las paredes de aquel habitáculo no se oía nada, nadie sabia que nos habíamos quedado encerrados. Mi primer impulso fue sacarme el móvil.
- Vaya que raro, ya me extrañaba a mi, que cuando mas necesitas un aparato este se quede sin cobertura, es de lo mas habitual..- Dije en voz alta.
- Si tío, están tan bien hechos que no sirven para nada. Por eso no acostumbro a llevar eso encima.
Estupendo y ahora incomunicados. Quizás el interfono funcionase. Eso pensé.
- Anda tío, tu que lo tienes mas cerca, da le a la tecla de aviso de alarma y da parte que yo no llego.
- Carlos.
-¿Perdón?
- Tío, no. Carlos.
- Ah, disculpa. Te llamas Carlos. Ok, encantado. Yo Raul, pero te agradecería que apretases el botón y así nos sacaran de aquí.
- Encantado Raúl, ahora lo hago, pero no te preocupes que nos sacan de aquí enseguida.
- ¿Operadora?.- Hablaba Carlos mientras apretaba el aviso de alarma, pero el interfono no daba respuesta.- Vaya que raro parece que tampoco funciona.
Se estaba cumpliendo mi peor pesadilla, encerrado en un ascensor y sin que nadie conociese la noticia.
FIN 1ª PARTE
Comentarios
Publicar un comentario